Sep 11

¿Qué pasa si mi divorcio cambia mientras ya está en trámite?

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Cuando una persona inicia un divorcio, normalmente lo hace considerando las circunstancias que existen en ese momento. Sin embargo, esas circunstancias pueden cambiar mientras el procedimiento avanza.

Puede ocurrir, por ejemplo, que al comienzo uno de los cónyuges tome la iniciativa. Más adelante, el otro puede decidir participar, colaborar con la tramitación o alcanzar un acuerdo.

Cuando eso ocurre, aparecen preguntas muy concretas: ¿hay que comenzar el divorcio nuevamente? ¿Se pierde el trabajo que ya se hizo? ¿Qué ocurre con el dinero que ya se pagó?

La respuesta no depende solo de que las circunstancias hayan cambiado. Lo importante es determinar qué cambió y qué consecuencias jurídicas tiene ese cambio para el procedimiento que ya está en curso.

Un cambio no siempre significa empezar de nuevo

Los procedimientos de familia se desarrollan sobre relaciones humanas. Y esas relaciones pueden evolucionar durante la tramitación.

Por eso, que las condiciones existentes al comienzo del divorcio se modifiquen no significa necesariamente que todo lo realizado antes pierda utilidad.

Antes de abandonar el procedimiento o comenzar nuevamente, conviene revisar qué actuaciones ya se realizaron. También es necesario analizar qué antecedentes existen y si las nuevas circunstancias permiten adaptar la forma en que continuará el divorcio.

En algunos casos, buena parte del trabajo realizado puede seguir siendo útil. En otros, será necesario modificar la estrategia o cumplir nuevos requisitos.

Entonces, la pregunta inicial no debería ser de inmediato “¿tengo que empezar de nuevo?”. Primero conviene preguntarse: “¿Qué cambió en mi situación y cómo afecta eso al divorcio que ya está en trámite?”

¿Qué ocurre si durante el divorcio aparece un acuerdo?

Uno de los cambios más relevantes se produce cuando los cónyuges, que al inicio no estaban actuando conjuntamente, logran después alcanzar un acuerdo.

Ese cambio puede modificar de manera importante la forma en que debe continuar el procedimiento.

Ahora bien, un divorcio de mutuo acuerdo exige determinadas condiciones. No basta simplemente con que ambos cónyuges digan que quieren divorciarse.

Además, según las circunstancias familiares, puede ser necesario revisar la situación de los hijos y otras materias que legalmente deben quedar reguladas.

En consecuencia, la aparición de un acuerdo puede abrir una alternativa distinta. Pero primero debe verificarse si realmente se cumplen los requisitos para utilizarla.

¿Se pierde todo lo que ya hizo el abogado?

No necesariamente.

Si durante la tramitación ya se recopilaron antecedentes, se estudiaron documentos, se prepararon escritos o se realizaron actuaciones útiles, ese trabajo puede seguir teniendo valor. Esto puede ocurrir aunque cambie la forma en que continuará el divorcio.

La cuestión central es determinar qué parte del trabajo anterior puede conservarse y qué nuevas actuaciones serán necesarias.

Un procedimiento jurídico no debería entenderse como una serie de trámites completamente aislados. Los antecedentes obtenidos y las actuaciones realizadas forman parte de una misma historia jurídica.

Por eso, cuando las circunstancias cambian, lo razonable es revisar esa historia. Solo así puede decidirse qué debe mantenerse, qué debe modificarse y qué debe hacerse a continuación.

¿Qué pasa con el dinero que ya pagué?

Esta preocupación es distinta del problema procesal. Sin embargo, para quien contrató el servicio puede ser igual de importante.

Si el caso evoluciona y comienza a requerir una prestación diferente de la originalmente contratada, corresponde revisar las condiciones del servicio. También debe determinarse qué ocurre con el trabajo y con los pagos anteriores.

No es lo mismo que un abogado cambie arbitrariamente el precio de un servicio, a que las circunstancias del propio caso hayan cambiado y ahora sea necesario realizar un trabajo diferente o de mayor alcance.

Por eso, antes de contratar una nueva prestación o efectuar un nuevo pago, conviene tener claridad sobre varios puntos. Qué trabajo ya fue realizado. Qué parte seguirá siendo útil. Qué nuevas actuaciones serán necesarias. Y cómo será considerado lo que ya se pagó.

La respuesta concreta dependerá del servicio contratado y de las circunstancias particulares del caso.

El verdadero problema no es que el divorcio cambie

Durante un procedimiento pueden aparecer acuerdos, nuevos antecedentes o circunstancias que no existían cuando comenzó.

Eso, por sí mismo, no constituye necesariamente un problema.

La dificultad aparece cuando esos cambios no se detectan a tiempo. También aparece cuando el procedimiento continúa como si nada hubiera ocurrido.

Frente a un cambio relevante, corresponde hacer una nueva evaluación: ¿la vía que se escogió al comienzo sigue siendo la adecuada?

Si la respuesta es negativa, entonces debe analizarse si es posible adaptar lo que ya se ha realizado a la nueva situación.

Entonces, ¿puede cambiar la modalidad de mi divorcio?

Sí, puede ocurrir que la evolución de las circunstancias haga necesario revisar la forma en que se está tramitando un divorcio.

Pero cambiar de modalidad no depende solo de que otra alternativa parezca más rápida, más simple o más conveniente.

Es necesario analizar si jurídicamente se cumplen sus requisitos, qué efectos tendrá el cambio sobre el procedimiento existente y qué actuaciones adicionales serán necesarias.

Por eso, cuando las circunstancias de un divorcio cambian mientras ya está en tramitación, la pregunta más útil no es solo:

“¿Tengo que empezar nuevamente?”

La pregunta correcta es la siguiente: ¿Puede lo que ya se hizo aprovecharse y adaptarse a la solución que ahora corresponde?

Esa evaluación permite saber si el procedimiento puede continuar aprovechando el trabajo realizado o si las nuevas circunstancias exigen adoptar una vía diferente.


Abogado explica a una pareja cómo adaptar un divorcio en trámite ante nuevas circunstancias.

Jorge Cabrera Orellana

Jorge Cabrera Orellana es abogado chileno, fundador de Lexius.cl, con más de 20 años de experiencia en Derecho Penal, Penal Económico, Civil, Laboral de la Empresa, Familia y práctica forense estratégica.